Amor contra la obesidad

  •  Agosto 7, 2020


¿Qué tal luchar contra el amor maneja con una dosis de amor? El aerosol de oxitocina, la hormona del amor, fue eficaz en las pruebas contra el apetito. La nueva arma contra el sobrepeso está en el aire.

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La oxitocina, un espray llamado "hormona del amor", puede establecer una nueva frontera en las terapias contra la obesidad.


Esta hormona se produce en el cerebro durante actividades como el sexo, los besos o el parto.

Pensando en la forma en que se administra la sustancia, los límites son muy etéreos.

Pero los resultados de su efectividad revelan suficiente densidad para ser considerada como una alternativa viable y menos invasiva para reducir el peso.


Aparentemente, rociar un aerosol de oxitocina en la nariz justo antes de una comida reduce el apetito.

Estudios anteriores han demostrado que los conejillos de indias que tomaron oxitocina consumieron menos calorías.

Mientras que los que no la tienen, cuando pueden desarrollar obesidad, pierden peso cuando se restablece su equilibrio interno.


Pero en el Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos), la hormona se probó en humanos.

En el experimento, 25 voluntarios rociaron la hormona en su propia nariz una hora antes del desayuno.

Como resultado, durante la comida consumieron 122 calorías menos y 9 gramos menos de grasa en promedio.

A lo largo del día, el corte alcanzó 366 calorías.

En resumen, el equivalente a perder poco más de una libra al mes, más de 17 libras al año.

O cinco veces más que con el uso del medicamento orlistat (el ingrediente activo del medicamento Xenical), que proporciona la pérdida de 3.2 kg a 8.9 kg / año.

Dada la incomodidad causada por las drogas y la intervención de la cirugía bariátrica, un simple aerosol autoaplicado es la mejor salida.

Cómo funciona exactamente la cosa sigue sin terminar.

Una teoría es que los altos niveles de oxitocina afectan la parte del cerebro responsable de la ingesta de alimentos y el comportamiento social.

Esto explica por qué, cuando estamos enamorados, sentimos un poco de hambre.

Otra teoría es que la hormona retrasa el vaciado del estómago, causando una saciedad temprana.

La verdad es que al apagar el centro de recompensas, la hormona nos hace necesitar menos alimentos grasos y azucarados.

En las nuevas pruebas programadas por el Hospital General de Massachusetts, se utilizarán 140 voluntarios, con monitoreo de electroencefalograma.

Debido a que es tan fácil de administrar, la esperanza de un nuevo tratamiento es enorme.

¡Ya no quiero ser la chica gorda! - Toneladas de Amor l Discovery Channel (Agosto 2020)


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